lunes, 18 de abril de 2011

Hueles a limón

Sabes que siempre estoy con lo de que no sé qué estudiar, ni qué hacer con mi vida, etc. Me da rabia y hace que me sienta mal ver como otras personas parece que lo tengan tan claro... Pues te diré una cosa, la gente no tiene ni puta idea. Ni puta idea de nada. Me alegro de que hayas dejado el instituto. Te has ido, eso no es lo que tú quieres, ¡bien!. Ojalá me atreviera yo a hacer lo mismo. Son tontos Lau, son tontos. Tal vez ya vaya siendo hora de aprender a volar, y no de soñar con volar. Su problema es que siguen esquemas, pero me alegro tanto de que los hayas roto Laura. Ahora hazme un favor y hazte un favor. Piensa qué quieres si aún no lo sabes, y cuando te tire algo hazlo, hazlo y no escuches a nadie. Alomejor te equivocas, ¿vale?, pero da igual, todo da igual. Todos dan igual.

Me escribiste esto el 9/01/09 a las 16:28. En aquel entonces yo me había dejado bachillerato y andaba perdida, muy perdida. Más o menos como ahora pero con acné de por medio.
Creo que no valoré tus palabras como merecían, Marian, pero tengo que hacerte saber que ahora mismo son las que me impulsan a seguir adelante. Tal vez ni te acuerdes ya de aquello, pero quiero que sepas que me has ayudado muchísimo, indirectamente, pero lo has hecho. Ojalá no andes igual de perdida y hayas encontrado tu frase pasar seguir avanzando poco a poco.
¿Y sabes qué? que echo de menos que
dar y perdernos por un pueblo que ambas conocemos como la palma de nuestra mano, y ojalá me acompañes a coger renacuajos, aunque ya no hayan, para volver a disfrutar de tu presencia. Marian, Marian, Marian.

domingo, 17 de abril de 2011

Correr

Odio correr. Correr sin ser perseguido me parece una de las cosas más tontas del mundo, ergo, odio el footing.
Esta noche he corrido por placer. ¿No os ha pasado a veces que habéis tenido la imperiosa necesidad de hacer algo inusual?
Después de acompañar a casa a mi buena amiga Rocío, he emprendido mi camino de vuelta al hogar. Y así, casi espontáneamente, me he puesto a correr. Sentía cómo el frío golpeaba mi cara, cómo mi pelo se agitaba violentamente al compás de mis pasos y yo, fría por fuera, sentía fuego por dentro. Iba tan deprisa que no tenía pleno conocimiento de cómo y por qué movía las piernas. Pegaba saltos, agitaba los brazos e incluso cerraba los ojos. El corazón iba a cien por hora, galopaba en mi pecho tan frenéticamente que pensé que me saldría por la boca. Me sentía viva, imparable y arrolladora.

No sé si volveré a hacerlo algún día, espero que no, porque nunca sería igual de placentero como esta noche.

jueves, 14 de abril de 2011

Cosas del mentir

Mentir es un arte en el cual pocas personas pueden hacerlo sin ser pilladas. Por desgracia, son muchas las que lo hacen y creen que cuelan. Es entonces cuando me río en sus caras interiormente. Asientes, ríes para hacerles creer que te lo has tragado y esas personas, tan contentas, siguen con sus fantasmadas. Es curioso, porque en esa situación ambos saben que está mintiendo, él/ella cree que te lo has creído y tú, con cara de boba piensas en lo imbécil que es. En un momento de silencio te haces la siguiente nota mental: no volver a quedar con esa persona en la vida.

Recuerdo cuando quedé con un amigo que pretendía quedar bien delante mía (ya sabéis, esa estrategia que tienen algunos ¿algunos? tíos para ligar). Le pillé varias mentiras, hechos que anteriormente había retocado de una forma, y el siguiente día eran increiblemente más épicas que la otra vez. Asentí, sonreí educadamente y puse los ojos en blanco. Es de ser imbécil de remate. Tío, si mientes, al menos acuérdate de lo que dices joder, es patético pillarte mentiras así. Luego se creerá interesante.

Otro día contaré mi experiencia al pisar suelo nipón.


Por cierto, feliz 14 de abril a todos :)


¡Foto de la noche!

lunes, 11 de abril de 2011

Esto de pensar...

¿Por qué está socialmente bien visto que los niños vean escenas de violencia explícita pero no una de sexo?