martes, 26 de abril de 2011
lunes, 25 de abril de 2011
sábado, 23 de abril de 2011
Cosas del karma
Ya era hora de que me recompensase con algo bueno, joder. Después de tanto estudio y poca holgazanería, al fin tuve mi merecido, os cuento: anoche, fui a dejar a mi pequeña rata fea llamada Toby en casa, yo, que tengo una fobia estúpida a los ascensores, emprendí el camino al hogar subiendo cuatro interminables pisos y, justo en el primero, lo vi: una bolsa pequeñita con marihuana dentro. Se me iluminaron los ojos. Cogí la bolsa, la abrí, procedí a introducir la nariz para saber su olor y el segundo descubrimiento fue mejor que el primero: estaba en perfecto estado. Mis colegas y yo reimos como niños cuando les conté mi hallazgo. Luego me enteré de que la bolsa era de un vecino de 17 años que vive en mi mismo piso. Mejor, los niños no deberían tomar drojas, nos fumamos el contenido por su bien, realmente le hicimos un favor.
En el garaje de una finca nos metimos los tres, hacía frío, llovía como si se tratase del diluvio universal, y allí estábamos, riendo como bobos, diciendo tonterías aparentemente carentes de sentido, mareados.
Esa hierba estaba realmente buena, qué buen gusto tiene mi vecino, tendré que pedirle el número de teléfono del que le pasa.
Creo que seguiré siendo una buena chica, pese a que sea difícil serlo, quien sabe lo que puedo llegar a encontrarme otro día subiedo las escaleras.
En el garaje de una finca nos metimos los tres, hacía frío, llovía como si se tratase del diluvio universal, y allí estábamos, riendo como bobos, diciendo tonterías aparentemente carentes de sentido, mareados.
Esa hierba estaba realmente buena, qué buen gusto tiene mi vecino, tendré que pedirle el número de teléfono del que le pasa.
Creo que seguiré siendo una buena chica, pese a que sea difícil serlo, quien sabe lo que puedo llegar a encontrarme otro día subiedo las escaleras.
lunes, 18 de abril de 2011
Hueles a limón
Sabes que siempre estoy con lo de que no sé qué estudiar, ni qué hacer con mi vida, etc. Me da rabia y hace que me sienta mal ver como otras personas parece que lo tengan tan claro... Pues te diré una cosa, la gente no tiene ni puta idea. Ni puta idea de nada. Me alegro de que hayas dejado el instituto. Te has ido, eso no es lo que tú quieres, ¡bien!. Ojalá me atreviera yo a hacer lo mismo. Son tontos Lau, son tontos. Tal vez ya vaya siendo hora de aprender a volar, y no de soñar con volar. Su problema es que siguen esquemas, pero me alegro tanto de que los hayas roto Laura. Ahora hazme un favor y hazte un favor. Piensa qué quieres si aún no lo sabes, y cuando te tire algo hazlo, hazlo y no escuches a nadie. Alomejor te equivocas, ¿vale?, pero da igual, todo da igual. Todos dan igual.
Me escribiste esto el 9/01/09 a las 16:28. En aquel entonces yo me había dejado bachillerato y andaba perdida, muy perdida. Más o menos como ahora pero con acné de por medio.
Creo que no valoré tus palabras como merecían, Marian, pero tengo que hacerte saber que ahora mismo son las que me impulsan a seguir adelante. Tal vez ni te acuerdes ya de aquello, pero quiero que sepas que me has ayudado muchísimo, indirectamente, pero lo has hecho. Ojalá no andes igual de perdida y hayas encontrado tu frase pasar seguir avanzando poco a poco.
¿Y sabes qué? que echo de menos quedar y perdernos por un pueblo que ambas conocemos como la palma de nuestra mano, y ojalá me acompañes a coger renacuajos, aunque ya no hayan, para volver a disfrutar de tu presencia. Marian, Marian, Marian.
Me escribiste esto el 9/01/09 a las 16:28. En aquel entonces yo me había dejado bachillerato y andaba perdida, muy perdida. Más o menos como ahora pero con acné de por medio.
Creo que no valoré tus palabras como merecían, Marian, pero tengo que hacerte saber que ahora mismo son las que me impulsan a seguir adelante. Tal vez ni te acuerdes ya de aquello, pero quiero que sepas que me has ayudado muchísimo, indirectamente, pero lo has hecho. Ojalá no andes igual de perdida y hayas encontrado tu frase pasar seguir avanzando poco a poco.
¿Y sabes qué? que echo de menos quedar y perdernos por un pueblo que ambas conocemos como la palma de nuestra mano, y ojalá me acompañes a coger renacuajos, aunque ya no hayan, para volver a disfrutar de tu presencia. Marian, Marian, Marian.
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