martes 21 de febrero de 2012

Perder la fe y la razón

Como cada día, emprendí mi camino hacia el instituto, escuchando música relajadamente, sin embargo, algo captó mi atención: Tres furgones de policía, más de diez antidisturbios poniéndose su indumentaria de cohartar libertades y a lo lejos, una masa de personas (perfectamente 1000) armadas con sus mochilas del instituto. Me acerqué y comencé a grabar todo cuanto ocurría, sin quererlo, estaba rodeada de más de diez furgones de policía y gritos desesperados. Nunca en la vida había visto algo igual, un caos permanente y cientos de rostros enfurecidos, miedosos y confusos. Pese a no compartir la iniciativa original del instituto Lluís Vives (cortar la avenida principal de la ciudad) no he podido más que integrarme en esa masa enfurecida luchando contra una treintena de policías armados con porras y rifles de pelotas de goma. Nos han tratado como a terroristas, como meros perturbadores, como a basura. He sido testigo de las mofas de aquellos funcionarios y de la violencia gratuita que nos han brindado y he de decir, que he perdido totalmente la fe y la razón.

Mañana a las 15 de la tarde, va a volver la gente a ese instituto, van a volver a cortar las calles y a luchar contra esa represión policial, por una educación digna, por una dignidad perdida, y yo volveré, sin miedo.




Principio de la movilización, aún faltan como veinte furgones y como 50 antidisturbios más.

lunes 20 de febrero de 2012

Hostiaputaya

Estoy feliz, muy feliz. Hoy me ha dado por hacerme la juanker pese a tener mil trabajos que terminar y tochos que estudiar. Después de coger un disco duro del cual pensé que nunca recuperaría sus datos y meterlo al pc que utilizo normalmente, tocando cables, actuando con la lógica de una persona que sabe lo mínimo de hardware y temiendo joderlo por mi ignorancia más que peligrosa, llamadlo suerte/chorra/potra/Homer Simpson, pero el caso es, que mi pc lo reconoció y pude recuperar TODO. Y es por eso, que estoy feliz. Hacía un año y medio que no podía ver las fotos o escuchar la música que había ahí dentro, ahora que lo he recuperado, no puedo hacer más que brincar de la alegría.

Y así, me senté encima de dos cajas, puse D'yer Mak'er de Led Zeppelin, me lié un cigarrillo y fumé en la ventana con los cascos puestos mientras me movía al compás de la canción.

viernes 10 de febrero de 2012

Y esta es mi forma de darte las gracias

Es curioso. Cuando comencé a escribir, nunca pensé que fuese recopilado en un libro, al fin y al cabo, sólo eran pensamientos de una cría de 17 años con mucha imaginación y ligereza a la hora de redactar.

Hoy he recibido un regalo, pero no uno cualquiera. Después de media hora rompiendo papel y embalaje, vi un libro bastante grueso en el que se ha recopilado todo lo que escribí desde 2008 hasta 2010 en mi ya olvidado Fotolog. Y debo decir, que es el mejor regalo que me han hecho en la vida. Que una simple escritorzuela del tres al cuarto vea un libro con todo su mundo ahí dentro es maravilloso.

Y esta es mi forma de darte las gracias, Álex. Te agradezco enormemente el tiempo, trabajo y sobre todo, dinero que has gastado en mí.

Nunca pensé que fuera escribirte una entrada, pero realmente, lo mereces. Gracias, gracias, gracias. Espero, de todo corazón, que seas feliz y encuentres a tu pieza de puzzle perdida. Nosotros no estábamos destinados a formarlo. Somos como dos piezas azul cielo: Crees que encajan a la perfección y, sin embargo, después de mucho forzarlas para que coincidan, terminas dándote cuenta que no es así. La encontrarás, créeme que lo harás, y cuando pienses en mí sólo quedará el cariño que hubo una vez.
Terminamos mal y te guardé rencor, mucho, pero olvidaré todo aquello, lo prometo.


Vive, Álex, y no te pierdas personas maravillosas.

martes 7 de febrero de 2012

Anoche estaba tumbada en la cama, con los pies apoyados en la pared, como de costumbre, moviéndolos al compás de la música que escuchaba. Cuando finalizó una canción y en los cinco segundos que tardó en comenzar la siguiente, escuché los golpes que daban las persianas. Hacía viento, mucho viento. Casi sin meditarlo un segundo, me levanté de la cama, cogí las llaves de mi casa y subí a la terraza comunitaria. Avancé entre la ropa serpenteante tendida hasta quedarme en una zona alejada y me quedé plantada. Me gusta sentir el viento en mi cara, notar mi pelo bailar una melodía siseante, como si un ser invisible me susurrase al oído cosas bonitas, tan bonitas que erizase el vello de mi nuca. Y pese a temblar de frío, seguí pasmada. Dejé la mente en blanco, de pronto mi cuerpo se había convertido en la sensibilidad personificada. Notaba en cada punto el frío, el aire y mi piel, poniéndose en guardia. Miré a mi alrededor, me encontraba sola en la total oscuridad. Me senté en el suelo, encendí un cigarrillo y me tumbé. Comencé a tararear canciones, a levantar los pies, y de pronto, sin quererlo, me eché a llorar. Las lágrimas recorrían mis mejillas hasta caer en picado al suelo, respiraba entrecortadamente, abandoné el cigarrillo y posé mis manos sobre mi rostro.

Puedes estar rodeada de cientos de personas, ser la persona más sociable del mundo, pertener a un foro, tener Facebook o Twitter y sin embargo, sentirte sola.