miércoles, 4 de noviembre de 2009

Y, justo en el momento en el que terminó Lo que el Viento se Llevó, Linda ocultó su cara con sus templorosas manos y comenzó a sollozar viéndose vieja, sabiendo que su juventud se disolvió el día que su madre le regaló una tabla de planchar. En ese mismo instante, quiso meter la cabeza en el horno y desaparecer como hizo Rett Butler con un sonoro portazo el cual, hizo retumbar las paredes del pequeño y frío corazón de Escarlata O'hara.

1 comentario:

Zorra deskiziada dijo...

Te aseguro que es peor el día en que tú misma te compras una tabla de planchar y una plancha.