jueves, 10 de noviembre de 2011

El día que me enamoré de Amélie Nothomb

Todo comenzó en el año 2008. Yo contaba con 17 años entonces, y mantenía mis rutinas placenteras del fin de semana. Todos los domingos me iba a Valencia a dar paseos sola, disfrutaba de todas las fases de mi escapada, desde los veinte minutos en autobús hasta el proceso de memorización de miradas ajenas. Mi paseo siempre terminaba en Fnac, donde me compraba un libro o simplemente vagaba por sus secciones. Ese día, mientras husmeaba en literatura extranjera de bolsillo, el título de un libro me llamó extraordinariamente la atención: Metafísica de los Tubos. Era muy fino, no contaba con más de 150 páginas, con una letra grande, leí la contraportada y en ese mismo instante ya me había enamorado sin reparar en ello. Compré el libro y comencé a leerlo por la calle. Al principio me resultó complejo, había párrafos que no comprendía, se me escapaban totalmente, pero eso no fue un impedimento para sentirme tan plena cuando lo terminé. Me propuse leerlo cada X meses hasta comprenderlo totalmente. Cuando cumplí mi reto compré otros cuatro libros suyos, los cuales devoré sin piedad. Justo en el momento que leí la última línea de Ni de Eva ni de Adán supe con certeza que estaba perdidamente enamorada de ella. Ya no es el hecho de amarla por lo que escribía, sino porque podía sentir cómo era ella leyendo entre líneas. Me siento demasiado identificada con ella, parece que diga cosas pensadas antes por mí o viceversa. Además, ambas somos contorsionistas de los dedos, eso es algo que une sin quererlo.
Todo esto parece absurdo, pero es la primera vez en mi vida que siento que alguien me conoce incluso antes de saber que existo y tristemente, quedará en eso.

3 comentarios:

Charlotte dijo...

Es genial cuando encuentras algo así; a mí me ha pasado muchas veces eso de encontrar verbalizado por otro algo que tu ya llevabas dentro como una especie de vaga intuición.

(Tengo pendiente leer algo de esta mujer, y después de leer esto tengo más curiosidad que nunca)

Belsan dijo...

Leí "Ácido Sulfúrico" a los dieciséis años, a mí también me impactó. Y eso que, con el paso del tiempo, he desarrollado cierta aversión por la literatura contemporánea (hay mucho ombliguismo y poca sustancia), pero Amélie Nothomb es una de las excepciones. Es una prosa pelada, que va directa al grano, y sin embargo delicada e intensa. Debería releerla.

Yo también amé desesperadamente a alguien al leer su libro, me sentí encontrada, identificada e incluso querida. Lo malo es que el señor en cuestión era Unamuno y ya estaba muerto, pero aún así ^^

Kurai dijo...

Contorsionistas de los dedos? :O

Estoy súper intrigada