sábado, 3 de septiembre de 2011

El karma

No, no creo en el karma. Puede ser que a lo largo del tiempo haya podido hacer algún comentario refiriéndome a él, pero siempre en tono jocoso, nunca en serio. Pero, no sé por qué, a partir de ahora no me burlaré tanto de él y creeré algo después de lo que me ocurrió el otro día.

Salimos a dar un paseo dos amigos y yo por el típico mercado medieval que montan en mi pueblo en fiestas. Pasando por los tenderetes y chocándome con gente cada cual más obcecada por el gentío, la vi. Sí, a esa maldita zorra asquerosa. Cuando era pequeña, sufrí acoso escolar por varias personas, una de ellas, la que quiso amargarme la existencia sin conseguirlo se llamaba Sara, tres años mayor que yo, imagino que un ser lleno de inseguridades ansiosa por formar parte de un grupo, lo de siempre. Pues bien, la vi hecha un jodido tonel. Un maldito cerdo maquillado apoyado en la pared. En esos momentos deseé con todas mis fuerzas dos cosas:

1. Le petase una arteria mientras me miraba a los ojos.
2. Reconocerme.

Y vaya si lo hizo. Me miró y recordó quien era por su forma de observarme. Yo también la miré, de arriba abajo. Le sonreí burlonamente y desaparecí entre la gente.

Algo quiso que en un futuro pagase por todo lo que me hizo. Y vaya si lo pagó. Sobrepeso. Una "persona" como ella, preocupada por las apariencias, gorda.
Dicen que no hay que desearle el mal a nadie, pero eso no va conmigo. Me alegré de verla hecha como una maldita foca mórbida* y yo sin acné, delgada y más bonita. Podría haberme regocijado es su puta bovina cara, pero yo no soy como ellos.

Sí, siento rencor hacia ella, mucho.

*puede ser que exagere un poco, la rabia

4 comentarios:

Kurai dijo...

Jijiji, me pasó lo mismo hace poco =D


Qué gustazo, joder

Charlotte dijo...

Pues yo sí creo en karmas y destinos; mi nivel de superstición en este campo es algo alarmante, pero está basado en hechos (no creo porque sí, vamos). Supongo que todo el mundo que cree en algo usará este mismo argumento, pero bueno. Ya hace tiempo que alguien dijo que las casualidades no existen. Y luego está la fuerza cósmica y todo eso.

En resumen, está bien ver como la vida te regala pequeños grandes momentos de regocijo. No es tan perra como parece.

PS: me alegro que te gustaran mis ilustraciones, siempre es un incentivo para no meterse a contable :3

Belsan dijo...

Yep, a mí también me pasó una vez, y de hecho fue poquito antes de acabar el bachillerato: mis profesores, después de seis años de "yo no puedo hacer nada", finalmente me dejaron ponerme de pie delante del hijo de la gran puta que me había hecho sufrir gratis y me permitieron decirle TODO lo que quisiera. Cómo temblaba... qué poco valientes son cuando se dan cuenta de que sus acciones tienen consecuencias.

Aún hay muchos sueltos por ahí que no tuvieron su castigo, pero me siento afortunada de haber tenido lo mío. No sé si será karma, será el equilibrio natural, será el "lo que se siembra se cosecha" o vaya usted a saber. Sólo hay una cosa más que puedo añadir a tu entrada.

JA.

(y felicidades)

Mia dijo...

Belsan, no sabes cuánto te envidio, fue tu oportunidad de oro, ¡bien hecho! Cómo me habría encantado estar ahí delante viendo el temblar de ese ser.

Charlotte, meterse a contable debe ser lo más aburrido del mundo mundial. En cuanto a creer en el karma, bueno, aunque me muestro escéptica en esos temas, respeto mucho a la gente que lo cree (sin ir más lejos, mi madre).

Gracias chicas :D